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Perdóname abuelita, lo hice por amor al arte.




Formado en Office Depot, me encontré en una fila que parecía un desfile fantasmal de la modernidad: gente imprimiendo fotos de seres queridos que ya no están.


Me pareció raro, casi como si estuviéramos todos en un episodio de "Black Mirror", trayendo a los muertos de vuelta en forma de papel.


"Esto no puede ser normal", pensé,


...mientras la impresora Kodak escupía recuerdos en 4x6 pulgadas.

Un recuerdo fugaz me cruzó: la gente de pueblo que creen que les roban el alma, al ser fotografiados.


Luego, mi mente dio un salto al futuro, aterrizando en el 2070. Me imaginé a los chicos de entonces, tal vez nuestros bisnietos, charlando con una versión AI de nosotros.


¿Inquietante?, sí, pero ¿no es lo mismo que una foto?

Un trozo de papel que intenta detener el tiempo, tan extraño como una inteligencia artificial sacándote a bailar después de muerto.


Retrocediendo en el tiempo, recordé cómo comenzó todo esto.

Había tenido una discusión con mi novia la noche anterior, y de alguna manera, en medio de todo, nos dimos cuenta de que habíamos olvidado algo importante: poner una ofrenda para el Día de Muertos.


Ella extrañaba a su abuela Toñita, y yo, bueno, también tenía una abuela, Mamá Monche, que siempre estaba ahí para mí.


Un beso en la frente fue suficiente para ponernos en movimiento.


Nos fuimos al mercado de Jamaica, ese lugar es una locura, te lo juro. Flores por todas partes, gente zumbando como abejas en una colmena y tantos colores que te harían pensar que te metiste en un arcoíris tenebroso. En menos de dos horas, y con un poco de ayuda de mi Cholita, armamos la ofrenda con el puro cora, y donde finalmente coloqué la foto kodak impresa de mi abue "Mamá Monche"


Te comparto dos imágenes de ella. Una versión real y otra intervenida con I.A. Perdóname abuelita, lo hice por amor al arte.


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